Módulo 1, Clase 1
Pegados a Jesús: un consejo pastoral desazonado
Un pastor de alto rango en el mundo evangélico-pentecostal de Venezuela nos dejó un consejo críptico al salir de una cita en su oficina pastoral: «Hagan lo que hagan, manténganse pegados a Jesús». Nuestro equipo de misioneros extranjeros acababa de llegar al país durante los primeros años del mandato del presidente Hugo Chávez. En este contexto político y dado nuestro compromiso solidario con una comunidad pobre de la capital, nos quedó la inquietante pregunta: ¿Nos aferramos al Salvador personal predicado por los evangélicos? O ¿al revolucionario de otras bandas en busca de justicia que dignifica a los pobres? ¿Qué Jesús? Además, ¿quizá haya otro camino marcado por Jesús? (2002).
El ganadero y los pozos hondos
La historia cuenta que hace algunos años, un exitoso finquero independiente, de California, de los Estados Unidos, fue llevado a Australia por una compañía multinacional de ganado a gran escala. El primer proyecto del finquero, vuelto consultor, fue el de viajar al Territorio Norte de Australia a evaluar una gran finca de ganado.
Después de salir del aeropuerto, el californiano fue recibido por un hombre de cincuenta y pico años de edad de tez curtida y escaso cabello de un tono anaranjado claro. Muy pronto, los dos hombres estuvieron en camino, saliendo de la ciudad hacia la estancia de ganado.
–¿Qué tan lejos es la finca? Preguntó el californiano.
–Cerca de doce horas, respondió el australiano.
El viaje hacia a estancia de ganado pasó sin ninguna eventualidad. Los párpados del californiano comenzaron a ponerse cada vez más pesados ante el panorama de la arena roja y la carretera larga y polvorienta que pasaban rápidamente por su vista.
–Bueno –dijo el australiano después de seis horas de viaje—estamos aquí.
–Pensé que usted dijo que eran doce horas, dijo el californiano.
–Bueno, eso es hasta la casa. Son otras seis horas hasta que lleguemos allí. Pero acabamos de entrar en la propiedad en este momento. Ahora –él prosiguió–, ¿qué sabe usted acerca de las estancias de ganado de este tamaño?
El californiano comenzó a inspeccionarse las uñas. ¿Cómo podría él saber mejorar una finca que era la mitad del estado de California? Pero él decidió cambiar el enfoque de la conversación y hacer algunas de sus propias preguntas.
–Dígame, –preguntó–, si usted tiene cien mil cabezas de ganado, ¿en donde están las cercas? Quiero decir, ¿Cuántas cabezas de ganado pierde al año?
–¡Oiga! Ahora no vaya y diga a mi jefe que nosotros tenemos que construir cercas. Esto sería una locura. Usted mataría a la gente si construyeras cercas aquí. De cualquier manera, no las necesitamos.
El australiano detuvo el vehículo, a un lado de la carretera y miró a su colega californiano. –Escuche compañero, la razón del por qué no necesitamos cercas es porque tenemos pozos hondos. El ganado no se extravía porque nosotros encontramos pozos hondos y ponemos un molino de viento para sacar el agua. El ganado no empieza a andar de aquí para allá porque ellos saben a dónde ir, si van a sobrevivir. Es mejor cavar pozos hondos para agua fresca que construir miles de millas de cerca para guardarlos.
